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Última actualización: Dic 07, 2017

Así reaccionó San Juan Pablo II a los atentados terroristas del 11 de septiembre

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Hace 16 años, el 11 de septiembre de 2001, el entonces director de la Sala de Prensa del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls le dio a San Juan Pablo II la noticia de que un grupo de terroristas musulmanes había estrellado dos aviones contra el World Trade Center de Nueva York en Estados Unidos. En una entrevista concedida al periódico Vatican Insider en el año 2011, Navarro-Valls expresó que cuando llamó al Santo Padre, este se encontraba en Castel Gandolfo, la residencia de verano de los Pontífices. Al darle la noticia, el Papa peregrino “estaba profundamente sacudido, entristecido. Recuerdo que se preguntaba cómo pudo suceder un ataque tan malvado. Su consternación ante las imágenes iba más allá del dolor”. “Se quedó durante un momento al frente de la televisión. Después se retiró a la capilla, que estaba a unos pasos de la habitación donde estaba la televisión, y se quedó allí rezando por mucho tiempo”, contó. Navarro-Valls comentó que San Juan Pablo II quiso comunicarse con George Bush, el entonces Presidente de Estados Unidos, para expresarle “su apoyo, su dolor, sus oraciones. Pero por razones de seguridad estaba volando en el avión presidencial. Entonces el Papa decidió enviar un telegrama inmediatamente”. Al día siguiente en la Audiencia General del 12 de septiembre, el Santo Padre dijo: “Ante acontecimientos de un horror tan incalificable no podemos menos de quedar profundamente turbados. Me uno a cuantos en estas horas han expresado su indignada condena, reafirmando con vigor que los caminos de la violencia nunca llevan a verdaderas soluciones de los problemas de la humanidad”. “Ayer fue un día tenebroso en la historia de la humanidad, una terrible afrenta contra la dignidad del hombre. Desde que recibí la noticia, seguí con intensa participación el desarrollo de la situación, elevando al Señor mi apremiante oración ¿Cómo pueden verificarse episodios de una crueldad tan salvaje?”, preguntó. En ese sentido, reflexionó que “el corazón del hombre es un abismo del que brotan a veces planes de inaudita atrocidad, capaces de destruir en unos instantes la vida serena y laboriosa de un pueblo. Pero la fe sale a nuestro encuentro en estos momentos en los que todo comentario parece inadecuado”. “La palabra de Cristo es la única que puede dar una respuesta a los interrogantes que se agitan en nuestro espíritu. Aun cuando parecen dominar las tinieblas, el creyente sabe que el mal y la muerte no tienen la última palabra. Aquí se funda la esperanza cristiana; aquí se alimenta, en este momento, nuestra confianza apoyada en la oración”, dijo San Juan Pablo II. Ese día el Pontífice también expresó su cercanía espiritual a los familiares de las víctimas e indicó que ofreció la Misa que celebró esa mañana por el alma de todos los que fallecieron en la tragedia. Los atentados El 11 de septiembre de 2001 el grupo terrorista Al Qaeda secuestró dos aviones comerciales en Estados Unidos. Dos de ellos se estrellaron contra la Torres Gemelas en el World Trade Center provocando la completa destrucción de estos edificios. Los terroristas secuestraron otros dos aviones, uno de los cuales impactó en una de las paredes del Pentágono en Virginia y el otro ese estrelló en campo abierto. Como resultado de los atentados murieron unas tres mil personas y otras seis mil resultaron heridas. El lugar en donde estaban estos edificios ha sido rebautizado desde entonces como Zona Cero o Ground Zero. El Papa Benedicto XVI lo visitó en abril de 2008, para rezar por las víctimas de estos trágicos sucesos. El Papa Francisco también fue a este memorial el 25 de septiembre de 2015 durante su visita apostólica a Estados Unidos.

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