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Última actualización: Mar 25, 2017

Cardenal Cipriani: Mártires asesinados por terroristas en Perú son ejemplo de fortaleza

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Cardenal Juan Luis Cipriani inciensa imagen de los mártires asesinados por terroristas de Sendero Luminoso. Foto: Arzobispado de Lima.

Los mártires asesinados por el grupo terrorista Sendero Luminoso en Perú y beatificados el pasado 5 de diciembre en Chimbote, al norte del país, son ejemplo de alegría y fortaleza, recordó el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, en la Misa de Acción de Gracias que presidió el 8 de diciembre en la Catedral de la capital peruana.

En la ceremonia estuvieron presentes las reliquias de los tres mártires beatos, así como delegaciones de sacerdotes y fieles de Italia y de Polonia.

Los sacerdotes Alessandro Dordi, Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski fueron asesinados por Sendero Luminoso en 1991, en la región de Ancash, al norte de Perú, a pocos kilómetros de la ciudad de Chimbote. Según confesó el fundador del grupo terrorista de corriente marxista, Abimael Guzmán, decidieron asesinarlos porque su labor evangelizadora era un obstáculo para el adoctrinamiento comunista.

El P. Dordi nació en Italia, mientras que los presbíteros Miguel y Zbigniew, franciscanos conventuales, llegaron al poblado andino de Pariacoto, en Ancash, provenientes de Polonia.

El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato, enviado especial del Papa, beatificó a los mártires el 5 de diciembre, ante una multitud reunida en el Estadio Centenario de Chimbote.

En la Misa del 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Cardenal Juan Luis Cipriani aseguró que “es para la Iglesia en el Perú, de Polonia y de Italia motivo de gozo el ejemplo de estos hijos que han dado y dan su vida en la sociedad”.

“Hoy elevamos nuestra acción de gracias por tus hijos Señor y por todos los sacerdotes polacos, unos pertenecientes a la congregación de los Frailes Menores Conventuales y a los sacerdotes italianos de la diócesis de Bérgamo. Cuántos de ustedes vinieron al igual que ellos a sembrar la fe y la misión. ¡Gracias!”, expresó.

El Cardenal destacó que a los hoy beatos “el amor a Dios los hizo dejar sus tierras, unos trabajando en la comunidad de Pariacoto y al padre Sandro en la parroquia del Señor Crucificado de Santa”.

Son un ejemplo de alegría y de fortaleza”, subrayó.

El Arzobispo de Lima recordó “la alegría de fray Miguel que atendía y quería especialmente a los niños. Como también nos comentan del padre Sandro a quien continuamente veían rezar en las primeras bancas de la Iglesia parroquial. Y frente a ese temor natural de las adversidades, Zbigniew alentaba a sus fieles a no tener miedo”.

El Cardenal Cipriani, antes de ejercer su labor pastoral en Lima fue Arzobispo de Ayacucho, en la sierra sur de Perú, centro de las actividades terroristas de Sendero Luminoso desde su creación, en 1980.

En esa época uno salía de la casa diciéndole al Señor: ‘no sé si volveré’”, recordó.

Siguiendo el modelo de los primeros mártires peruanos, el Arzobispo de Lima señaló que “tú y yo tenemos que vivir ese martirio diario de morir al pecado, de morir a la soberbia y de amar cada día más a Jesús”.

“Alégrate, procura sonreír que no es fácil en la vida de hoy. Estos hermanos nuestros aceptaron ese regalo de Dios del martirio. No tengas temor a ser fiel cada día y en cada momento. Esa gran misión en la que estamos llamados en un mundo es difícil. Es una señal al dar gracias a Dios por estos tres beatos”, exhortó.

El Cardenal Cipriani recordó también la figura de San Juan Pablo II, polaco como dos de los sacerdotes mártires, que visitó Perú en 1985 y en 1988. “Estoy seguro que él habrá recibido con un abrazo grande y gozoso a Miguel y a Zbigniew y al padre Sandro”, aseguró.

“¿Te imaginas a esos hermanos nuestros instantes antes de ser martirizados por la violencia y el terror? Por eso podemos estar seguros que nuestros hermanos con la luz de la fe y la luz de la esperanza eterna entregaron su vida en paz. ¡Gracias Miguel, Zbigniew y Sandro! Gracias queridos padres conventuales, gracias Polonia e Italia. Gracias misioneros por haber venido a sembrar la semilla de la fe en nuestra patria. Que Dios los bendiga”, dijo.

El Arzobispo de Lima también se refirió al Año Jubilar de la Misericordia, que comenzó ayer, y alentó a los fieles a pedir a Santa María ayuda para nuestra conversión.

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