Untitled Document
Última actualización: Nov 26, 2014

Cardenal Turkson analiza las razones de la persecución contra los cristianos hoy

Increase font size Decrease font size

Los cristianos en el mundo cada vez con mayor frecuencia son objeto de violencia, o incluso de persecución. ¿Qué motivo debe buscarse en el hecho de que en algunos países los cristianos son blancos indefensos y fáciles de alcanzar, y las matanzas se convierten en instrumentos de presión para otras finalidades?

El Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, respondió esta pregunta al L’Osservatore Romano y reflexionó sobre las dificultades que atraviesan hoy los cristianos en varias partes del mundo.

"En muchísimas situaciones –expresó el Purpurado– los cristianos son objeto de violencia, a veces sufrida físicamente, pero en ocasiones también psicológicamente. El objetivo, seguramente, es lo que un cristiano representa. Un credo, un punto de vista desde el cual se mira lo que acontece en el mundo, un estilo de vida que tiene su propia identidad".

"Los que nos denigran, añadió, dicen que pertenecemos en cierto modo al Medioevo, al pasado, aunque no tienen nada que lo demuestre".

Respecto a si los cristianos son un blanco sensible porque están indefensos y, por tanto son fáciles de atacar, el Cardenal Turkon respondió:

"Ciertamente, en muchas partes del mundo, sobre todo en África, nuestras iglesias están construidas no precisamente donde hay mayor densidad de población. Más bien, se prefiere edificarlas en lugares más cercanos a las misiones, a las casas de los sacerdotes, y los cristianos, para acudir a ellas, deben realizar un pequeño viaje, como si fuera una pequeña peregrinación".

En cambio, añadió, "las mezquitas de los musulmanes siempre están en lugares más frecuentados, en medio de sus fieles. Por eso, probablemente, tal vez estamos más indefensos".

"Pero yo diría que defenderse no forma parte de nuestra naturaleza. Creemos que no debemos hacerlo a causa de nuestra religión. Creemos en un Dios que no necesita ser defendido. Sólo necesita ser amado, conocido, testimoniado. Nuestra pertenencia a la Iglesia no se alimenta de pensamientos sobre cómo defendernos, sobre cómo imponer nuestro culto. Sólo pensamos en cómo dar testimonio de Dios".

"Los demás, tal vez tienen un punto de vista un poco diferente al nuestro. Piensan que la religión es algo que se debe defender, que su dios es un dios que se debe defender".

El presidente del Consejo Pontificio de Justicia y Paz expresó que "no es este, precisamente, el modo de concebir nuestra fe, nuestra misión. Las estructuras sociales de la Iglesia están entre la gente, son para la gente, sin ningún tipo de distinciones".

"Vivimos en medio del pueblo todos los días, para restituir la esperanza, para transmitir un mensaje de amor, el mensaje de Dios. Cuando debemos invocarlo en algunos casos, sobre todo en mi África, lo hacemos juntos, a veces en lugares apartados, para no molestar".

"Si otros –concluyó– por esto nos consideran débiles y objetivos que se pueden atacar fácilmente, eso no significa que nos dejaremos desalentar en el cumplimiento de nuestra misión: esta misión es y seguirá siendo la de dar testimonio, convencidos de que en Dios no hay nada que temer".

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

LAS MÁS LEÍDAS