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Última actualización: Sep 20, 2014

Benedicto XVI llama a la congruencia y recuerda: “Dios reconoce al verdadero cristiano”

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El Papa Benedicto XVI envió un video mensaje a los miles de fieles que participaron en el 50° Congreso Eucarístico Internacional que concluyó ayer en Irlanda, en el que expresó enérgicamente que la Iglesia no puede ser manchada por quienes convierten el cristianismo en un mero hábito y no se alimentan seriamente con la Eucaristía.

Durante la Misa de clausura, el Papa destacó la tradición católica de Irlanda y su contribución misionera que permitió llevar el Evangelio más allá de sus fronteras.

Sin embargo, dijo que "la gratitud y la alegría por una historia tan grande de fe y de amor se han visto recientemente conmocionados de una manera terrible al salir a la luz los pecados cometidos por sacerdotes y personas consagradas contra personas confiadas a sus cuidados".

"En lugar de mostrarles el camino hacia Cristo, hacia Dios, en lugar de dar testimonio de su bondad, abusaron de ellos, socavando la credibilidad del mensaje de la Iglesia. ¿Cómo se explica el que personas que reciben regularmente el cuerpo del Señor y confiesan sus pecados en el sacramento de la penitencia hayan pecado de esta manera? Sigue siendo un misterio", indicó el Papa.

Benedicto XVI dijo que evidentemente el cristianismo de estas personas "no estaba alimentado por el encuentro gozoso con Cristo: se había convertido en una mera cuestión de hábito. El esfuerzo del Concilio estaba orientado a superar esta forma de cristianismo y a redescubrir la fe como una amistad personal profunda con la bondad de Jesucristo".

El Congreso Eucarístico Internacional, indicó, "tiene un objetivo similar. Aquí queremos encontrarnos con el Señor resucitado" para, con la ayuda del Espíritu Santo, "ser verdaderos testigos de su amor, testigos de la verdad. Su verdad es su amor. El amor de Cristo es la verdad".

Renovación litúrgica

En su mensaje, el Santo Padre dijo que el Congreso se ha realizado a puertas del Año de la Fe y en el marco de las celebraciones del "quincuagésimo aniversario del inicio del Concilio Vaticano II, un acontecimiento que puso en marcha la más amplia renovación del rito romano que jamás se haya conocido".

El Papa indicó que "teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, y a la luz de la experiencia de la Iglesia universal en este periodo, es evidente que los deseos de los Padres Conciliares sobre la renovación litúrgica se han logrado en gran parte, pero es igualmente claro que ha habido muchos malentendidos e irregularidades".

"La renovación de las formas externas querida por los Padres Conciliares se pensó para que fuera más fácil entrar en la profundidad interior del misterio. Su verdadero propósito era llevar a las personas a un encuentro personal con el Señor, presente en la Eucaristía, y por tanto con el Dios vivo, para que a través de este contacto con el amor de Cristo, pudiera crecer también el amor de sus hermanos y hermanas entre sí".

"Sin embargo –señaló-, la revisión de las formas litúrgicas se ha quedado con cierta frecuencia en un nivel externo, y la ‘participación activa’ se ha confundido con la mera actividad externa. Por tanto, queda todavía mucho por hacer en el camino de la renovación litúrgica real".

Benedicto XVI dijo a los miles de fieles que "en un mundo que ha cambiado, y cada vez más obsesionado con las cosas materiales, debemos aprender a reconocer de nuevo la presencia misteriosa del Señor resucitado, el único que puede dar amplitud y profundidad a nuestra vida".

Finalmente, invitó a los católicos a orar "para que Dios bendiga el próximo Congreso Eucarístico Internacional, que tendrá lugar en 2016 en la ciudad de Cebú. Envío un caluroso saludo al pueblo de Filipinas, asegurando mi cercanía en la oración durante el periodo de preparación a este gran encuentro eclesial".

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